Escribí un libro. ¿Y ahora qué?

Esta semana he estado trabajando en fortalecer la parte superior del cuerpo. Tengo unas piernas muy fuertes, pero me da muchísima pereza ir al gimnasio; prefiero andar en bicicleta o quedarme en casa leyendo. Como resultado, sufrí una lesión en el hombro que requerirá meses de fisioterapia para sanar. Sobra decir que fui al médico, quien me regañó (bueno, es una exageración mía) por pasar horas pintando con acuarelas y haciendo bocetos sin una mesa de dibujo ni un caballete. Fue culpa mía. Ahora, lo primero que hago al despertar es la fisioterapia y, cada diez minutos, debo interrumpir cualquier actividad para corregir mi postura y estirarme.

Detrás del telón

A los diez años, me picó el gusanillo de la escritura. Sucedió cuando estaba en la escuela primaria: mi maestro de quinto grado presentó un escrito mío a un concurso y fui seleccionada para leer mi poema ante toda la escuela. Más tarde, mi profesora de literatura de séptimo grado me animó a seguir escribiendo; ella realmente me inspiró con su amor por la literatura y el idioma español. Durante la secundaria, tuve un público reducido que seguía con gran interés mi poesía y mis relatos cortos: una amiga. Nos sentábamos juntas a diario para leer los trabajos que tenía en curso; ella me daba su opinión y me animaba a continuar. Mi primer negocio paralelo consistió en escribir poemas de amor a partir de las ideas que me daban mis compañeros sobre sus romances (que eran muy complicados en la adolescencia).

Mi primer libro

Sinceramente, no tenía intención de publicar un libro infantil en primer lugar. Escribí “Las aventuras de Patti y Barci” en 2010, cuando aún vivía en Cuba. El libro estaba inspirado en mi chihuahua y en los gatos callejeros, pero la motivación para escribirlo surgió mientras cuidaba a un niño de tres años encantador, quien me ayudaba a olvidar que estaba atrapada en una especie de mazmorra. La verdad es que necesitaba una forma de contar mi historia; una manera sencilla de hablar de mi vida en Cuba. Un medio que no me causara problemas cuando fuera a visitar la isla. No es paranoia: el régimen cubano vigila de cerca a cualquier persona que pueda causar problemas, como yo.

Una ventana peligrosa

Cuando vivía en La Habana, realmente no sabía en quién podía confiar. Una vez que se permitió a los cubanos de la isla acceder a Internet, fui muy cautelosa a la hora de aceptar solicitudes de amistad en Facebook de antiguos conocidos. Cualquier cubano que siguiera en la isla —y tal vez incluso fuera de ella— me inspiraba desconfianza. En cuanto empecé a publicar sobre mi libro, uno de esos amigos cubanos de Facebook me preguntó: «¿Sobre qué estás escribiendo?». Supe entonces que estaba bajo la mira.

¿Miedo a qué?

Mi madre es quien más teme en todo el mundo a mis escritos sobre Cuba. Teme que, si voy a Cuba, me arresten y nunca vuelva a ser libre. Lo cierto es que todo lo que escribo ahora transmite un mensaje de amor y compasión. ¿Qué podría saber yo que no se sepa ya sobre el régimen cubano? Incluso pronunciar la palabra «régimen» se considera propaganda contra el gobierno. Pero estoy harta de guardar silencio. Ya no me escondo ni huyo.

Mi libro en el mundo

Mi libro está al alcance de todos. Actualmente trabajo en los libros segundo y tercero de la trilogía de Patti y Barci. Si quieres saber más sobre mí, lee mi historia en este enlace. Mi libro está disponible en español e inglés. Además, cuenta con un libro complementario para colorear dirigido a los más pequeños. Sigue este enlace para encontrar mi libro en diversas plataformas. Y visita mis redes sociales para ver todas mis aventuras.

Érase una vez una niña que siempre despertaba sonriendo. Pero un día…

Au Revoir!

Muchas gracias por acompañarme en mis andanzas con la escritura. Hay tantos lugares donde estar, pero elegiste leer mi historia. Hasta la próxima.

Anechy Padrón

Libros

Repleta de valiosas lecciones y momentos emocionantes, Las aventuras de Patti y Barci: La ciudad de los gatos es una lectura inolvidable para los jóvenes amantes de los animales y los buscadores de aventuras.